lunes, 4 de mayo de 2009

Anomalías del Cordón Umbilical

El cordón umbilical es una estructura con forma de tubo estrecho que conecta el feto con la placenta. A veces se hace referencia al cordón como la “línea de vida” del bebé ya que es el encargado de transportar su sangre hacia y desde la placenta. Además, provee nutrientes y oxígeno al bebé y elimina los desechos producidos por éste.
El cordón umbilical comienza a formarse a las cinco semanas de la concepción. Va creciendo progresivamente hasta las 28 semanas de embarazo y llega a tener de 22 a 24 pulgadas de largo. Por lo general, a medida que crece, va formando una espiral. El cordón contiene tres vasos sanguíneos: dos arterias y una vena. La vena transporta oxígeno y nutrientes desde la placenta (que está conectada con el torrente sanguíneo de la madre) al bebé. Las dos arterias transportan desechos del bebé hacia la placenta. Un tejido gelatinoso llamado gelatina de Wharton recubre y protege estos vasos sanguíneos.
Hay una serie de anomalías que pueden afectar el cordón umbilical. Por ejemplo, el cordón puede ser demasiado largo o demasiado corto. A veces no está bien conectado con la placenta y se anuda o se comprime. Las anomalías del cordón pueden llevar a problemas durante el embarazo o durante el parto. En algunos casos, estas anomalías se detectan antes del parto al realizar un ultrasonido. No obstante, por lo general no se descubren hasta después del parto cuando se examina el cordón directamente. A continuación se describen las anomalías más frecuentes del cordón y sus posibles efectos en la madre y el bebe.


Arteria umbilical única


En aproximadamente el uno por ciento de los embarazos de un solo bebé y cerca del cinco por ciento de los embarazos múltiples el cordón umbilical contiene sólo dos vasos sanguíneos en lugar de tres, como es normal. En estos casos, falta una arteria. Se desconoce las causas de esta anomalía que se denomina arteria umbilical simple.
Los estudios sugieren que los bebés con arteria umbilical simple son más propensos a ciertos defectos congénitos, como defectos en el corazón, sistema nervioso central y tracto urinario y anomalías cromosómicas. Las mujeres que tienen un bebé que recibe un diagnóstico de arteria umbilical simple durante un ultrasonido de rutina pueden someterse a ciertas pruebas prenatales para diagnosticar o descartar defectos congénitos. Estas pruebas incluyen, entre otras, un ultrasonido detallado, una amniocentesis (para verificar si hay anomalías cromosómicas) y en algunos casos, una ecocardiografía (un tipo de ultrasonido especial para evaluar el corazón del feto). El médico también puede recomendar la realización de un ultrasonido al bebé después de su nacimiento.

Prolapso del cordón umbilical


El prolapso del cordón umbilical se produce cuando el cordón se desliza dentro de la vagina después de la rotura de las membranas (bolsa de aguas) antes de que el bebé descienda hacia el conducto obstétrico. Esta complicación afecta a cerca de uno de cada 300 nacimientos. El bebé puede ejercer presión sobre el cordón al pasar por el cuello uterino y la vagina durante el parto. La presión sobre el cordón reduce o corta el flujo de sangre de la placenta al bebé, lo que reduce el suministro de oxígeno. El prolapso del cordón umbilical puede dar como resultado el nacimiento sin vida a menos que se adelante el parto, generalmente mediante una cesárea.
Si se produce la rotura de las membranas y la mujer siente algo en su vagina, debe acudir al hospital inmediatamente. El profesional de la salud sospechará que se trata de prolapso del cordón umbilical si el feto desarrolla anomalías en el ritmo cardíaco después de la rotura de las membranas y podrá confirmarlo mediante un examen pélvico. El prolapso del cordón es una emergencia. La presión sobre el cordón debe aliviarse inmediatamente levantando la parte fetal presente para alejarla del cordón mientras se prepara a la mujer para una cesárea inmediata.
El riesgo de prolapso del cordón umbilical aumenta si:
- El bebé está en posición de nalgas (con los pies hacia adelante).
-La mujer entró en trabajo de parto.
-El cordón umbilical es demasiado largo.
-Hay demasiado líquido amniótico.
-El médico rompe las membranas para iniciar o acelerar el trabajo de parto.
-La mujer tiene mellizos por vía vaginal. Normalmente, el segundo mellizo resulta más afectado.



Vasa previa

La vasa previa se produce cuando uno o más vasos sanguíneos del cordón umbilical o la placenta cruzan el cuello uterino por debajo del bebé. Los vasos sanguíneos, no protegidos por la gelatina de Wharton en el cordón umbilical o el tejido de la placenta, a veces se desgarran cuando el cuello se dilata o se produce la rotura de las membranas. Esto puede dar como resultado una hemorragia que puede poner en peligro la vida del bebé. Aunque los vasos sanguíneos no se desgarren, el bebé puede sufrir falta de oxígeno debido a la presión ejercida sobre los vasos sanguíneos. La vasa previa se produce en uno de cada 2,500 nacimientos.
Cuando se diagnostica vasa previa imprevistamente en el parto, más de la mitad de los bebés afectados nace sin vida. No obstante, cuando se diagnostica mediante ultrasonido en una etapa anterior del embarazo, por lo general puede prevenir la muerte del feto mediante una cesárea a las 35 semanas de gestación aproximadamente. Las mujeres con vasa previa a veces tienen hemorragia vaginal indolora en el segundo o tercer trimestre. Las mujeres embarazadas que experimentan hemorragia vaginal siempre deben informarlo a su médico para que éste pueda determinar la causa y qué medidas tomar para proteger al bebé.
El riesgo de vasa previa para la mujer embarazada es mayor si:
Tiene una inserción velamentosa del cordón (el cordón umbilical se inserta anormalmente en las membranas del feto en lugar de en el centro de la placenta).
Tiene placenta previa (la placenta se encuentra en posición baja y cubre el cuello del útero en forma parcial o total) u otras anomalías placentarias.
Está esperando más de un bebé.


Cordón nucal


Cerca del 25 por ciento de los bebés nace con un cordón nucal (con el cordón umbilical envuelto alrededor del cuello). El cordón nucal, también llamado bucles nucales, rara vez causa problemas y los bebés por lo general nacen sanos.
A veces los monitoreos muestran anomalías en el ritmo cardíaco de los bebés con un cordón nucal durante el parto. Esto puede reflejar la presión ejercida sobre el cordón. No obstante, la presión rara vez es lo suficientemente fuerte como para causar la muerte o un problema permanente pero en ocasiones puede requerirse una cesárea.
Con menor frecuencia, el cordón umbilical se envuelve alrededor de otras partes del cuerpo del bebé, como un pie o una mano. Por lo general, no representa un riesgo para el bebé.

Nudos del cordón umbilicalCerca del uno por ciento de los bebés nace con uno o más nudos en el cordón umbilical. Algunos nudos se forman durante el parto cuando se tira al bebé con cordón nucal a través del bucle. Otros se forman durante el embarazo cuando el bebé se mueve dentro el útero. Los nudos suelen producirse con más frecuencia


cuando el cordón umbilical es demasiado largo y en los embarazos de gemelos. Los gemelos comparten el mismo saco amniótico y sus cordones pueden enredarse.
Mientras el nudo se mantenga flojo, por lo general no representa un riesgo para el bebé. No obstante, a veces los nudos pueden tensarse e interrumpir el suministro de oxígeno al bebé. Los nudos del cordón pueden producir aborto espontáneo o nacimiento sin vida en el cinco por ciento de los casos.1 Durante el parto, un nudo ajustado puede hacer que el bebé tenga anomalías en su ritmo cardíaco, las cuales se detectan a través de un monitoreo. En algunos casos, puede ser necesaria una cesárea.



Quiste del cordón umbilical


Los quistes del cordón umbilical son bolsillos externos que se forman en el cordón. Se encuentran en el tres por ciento de los embarazos.
Hay quistes verdaderos y falsos. Los quistes verdaderos se alinean con las células y por lo general contienen restos de estructuras embriónicas tempranas. Los quistes falsos son sacos llenos de líquido que pueden estar relacionados con una hinchazón de la gelatina de Wharton. Los estudios sugieren que ambos tipos de quistes pueden estar asociados con defectos congénitos, como anomalías cromosómicas y defectos renales y abdominales. Cuando se encuentra un quiste del cordón durante un ultrasonido, el médico puede recomendar pruebas adicionales, como una amniocentesis y un ultrasonido detallado, para diagnosticar o descartar defectos congénitos.

Alteraciones en la longitud del cordón umbilical

Normalmente el cordón umbilical debe tener una longitud promedio de 50 a 55 centímetros para poder permitir el nacimiento por vía vaginal. Un cordón umbilical extremadamente corto puede llegar a impedir que el bebé pueda colocarse en la posición normal para el parto (cabecita hacia abajo), y también puede ser la causa de la aparición de una hernia umbilical por la tracción que provoca a ese nivel. Por el contrario, los cordones muy largos tienen una mayor incidencia de enrollamiento del cordón alrededor del cuerpito o el cuello fetal.



Vueltas del cordón umbilical


La aparición de enrollamiento del cordón alrededor del bebé es un hallazgo frecuente en los partos normales. El 20% del total de partos vaginales normales presentan vueltas de cordón en alguna parte del bebé. Su aparición no siempre está asociada con alteraciones en la oxigenación del bebé. Actualmente pueden diagnosticarse enrollamientos de cordón umbilical mediante el uso de monitoreo fetal y estudios de Doppler obstétrico. Muy pocos son los casos que complican la salud del bebé y que contraindican un parto vaginal. A veces ocurre que en el trabajo de parto, con el descenso del bebé hacia el canal del parto una circular del cordón puede afectar el pasaje de sangre y en consecuencia privar al bebé del oxígeno y nutrientes necesarios para la evolución normal del parto. Afortunadamente esta situación se detecta mediante un correcto control de todo el trabajo de parto y en casos de complicaciones, siempre hay tiempo para que no haya secuelas en el bebé por la falta de oxigenación y se interviene rápidamente con una operación cesárea.


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